jueves, 19 de marzo de 2015

HIPERTEXTUALIDAD. 
Es la capacidad de conexión de unos elementos informativos con otros.
El hipertexto no surge con el digital, sino que tiene sus antecedentes en la literatura, y es que las novelas también se conectan con información anterior, novelas anteriores, etc.

Según la RAE define el hipertexto como “el texto que contiene elementos a partir de los cuales se puede acceder a otra información”. De esta definición se podría considerar hipertextos los libros con índice e incluso los diarios impresos.

TEXTOS ASINCRÓNICOS.
Son son aquellos textos que se establece entre dos o más personas de manera diferida en el tiempo, es decir, cuando no existe coincidencia temporal. Ejemplos: es la carta de papel, comunicación desarrollada mediante ordenadores o computadores, mail o correo electrónico y foros.

En los textos asincrónicos observamos que algunos de elementos típicos de la comunicación presentan unas características específicas y diferenciales:
Emisor: El emisor envía la información sabiendo que no obtendrá una respuesta inmediata.
Receptor: Este será consciente de la llegada del mensaje solo cuando acceda al canal específico.
Canal: Es el medio físico acordado por ambas partes por el que se transmite el mensaje, debe ser perdurable en el tiempo ya que el mensaje se almacena allí durante un tiempo indefinido.
Código: No puede ser efímero y debe poder almacenarse en un soporte físico.

Situación o contexto: La disponibilidad del emisor o receptor es incierta y marca de forma importante el contexto de la comunicación.

TEXTOS SINCRÓNICOS.
La comunicación sincrónica es el intercambio de información por Internet en tiempo real. Es un concepto que se enmarca dentro de la comunicación mediada por computadora (CMC), que es aquel tipo de comunicación que se da entre personas y que está mediatizada por ordenadores.
Rasgos de la comunicación sincrónica.
En todo lo que respecta a comunicación sincrónica, el máximo exponente es el chat. Su creación data de 1988, aunque el éxito masivo no se empezó a dar y a popularizar hasta principios del siglo XXI. Los participantes en este tipo de comunicación realizan una serie de características más propias de la charla oral, pero usando los ordenadores y el texto escrito para crear una ilusión de conversación. Hay dos obstáculos para solventar esta informalización del discurso:
1. Ausencia de rasgos para lingüísticos: se han tenido que recrear mediante símbolos, emoticones o repetición de palabras los rasgos comunicativos de la conversación cara a cara. Por ejemplo, para indicar que estamos gritando escribimos en mayúscula (¡QUE NO!) o para enfatizar aquello que decimos repetimos letras “graciaaaaaaaaaas”.

2. Espacio: si queremos emular la sensación de conversación hemos de dominar el espacio por dos razones. La primera es la propia limitación física de muchos chats. La otra es que una conversación requiere de participaciones más o menos paritarias, para no parecerse en demasía a un monólogo.